jueves, 21 de mayo de 2015

Día 16.


Nunca te besé un día 16. Lo sé porque tengo todos tus besos marcados en el calendario, lo sé porque tengo una cicatriz por cada uno de ellos. Tengo tendencia a llegar tarde a todas partes, incluso a ti. O tal vez fue al revés, no lo tengo claro. Nunca te quise, es cierto, pero sí te eché de menos. Que vengan los expertos de pacotilla y me digan qué duele más.
Nunca llegamos a tener rutina ni horarios, yo me pasaba las horas mirando el buzón de entrada y tú saliendo por la puerta de atrás. Tu profundidad favorita era la de mi garganta y no la que hay bajo mis costillas. No fuiste capaz de soñar con la canción que formaban mis pestañas, tu única fijación eran mis ojos oscuros y los pantalones que me hacían ese culo. Lo nuestro se quedó a medias tintas y las mías siempre rotas en el sofá. Yo, en cambio, me quedo con tu recuerdo mal apagado en el cenicero.


Te he dejado el corazón en el buzón, no abras, que soy yo.




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1 comentario:

Toc, toc... ¿Hay alguien en casa?