martes, 7 de julio de 2009

Un mechero para encender la pasión.

Entre el humo pudo ver la silueta de una mujer, una chica joven que no debía estar allí, o quizás, había terminado volviéndose loco, esa locura incurable a la que los mortales llaman <>; los hombres no permiten que una mujer junte sus penas con aquél lúgubre lugar. Como otra vez más, él se equivocaba. Ese bar no tenía tal mal ambiente para una sabedora de las peores penas, tenían una música medianamente buena, no necesitaba carnet para entrar y, lo más importante, sabía con certeza que él estaría.
Un cruce de miradas condujo a una sonrisa por parte de el chico y una gran sombra de tristeza sobre el rostro de la chica. ¿Por qué la sonreía si había huido antes de preguntarle siquiera el nombre? Él avanzó con paso firme hacia ella, lucharía por ser feliz.

-¿Tienes fuego?-Preguntó.

A modo de respuesta la chica sacó su paquete de Malboro y un mechero rojo, enganchando a la silla a su vez uno de los tacones del mismo color. Se lo tendió y le dio una calada al cigarrillo con las manos temblando.

-¿Sabes que una niña como tú no debería jugar en los acantilados?
-Ni que hubiese hecho algo malo. Solo quería nadar.-Dijo desafiante.
-¿Me estás diciendo que cuando te tiraste del acantilado estabas pensando en nadar?
-Ahá. ¿Acaso crees que pensaba en suicidarme?-Dijo rodando los ojos.-Me gusta nadar, y tirarse desde esa altura lo hace más interesante.-Hizo un movimiento de cabeza.-No tenías porqué salvarme, sé cuidar de mi misma.
-No sabía que te sabías cuidar tan bien sola...
-Mejor de lo que crees.

6 comentarios:

  1. Nadie quiere aceptar sus errores... puede que se intentara suicidar o no. Eso solo lo sabe ella ¿y sabes que? Me gusta.
    Un beso y te sigo ;)

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  2. Yo también decía eso... Sé cuidarme yo sola, pero... cuando juegas con fuego, aunque sepas cuidarte, siempre, siempre te acabas quemando.

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  3. Él no quiere admitir, que pensaba que la había perdido para siempre. Y ella no quiere admitir que hubiera muerto de no haber sido por él. Porque ella le necesita. Al igual que él a ella. Pero él se empeña en hacer de lobo feroz y ella de loba feroz.
    Porque tendrián que hacer de si mismos y confesarse lo mucho que se quieren y las ganas de darse un bocado que tienen, pero ellos, juegan a ser lobos feroces....

    Yuli


    Pd: ¿alguna vez me dejarás escribir para ti algo de Caperucita? yo también quiero un tequila, tan vel así se me pasen las ganas de unos zapatos de tacón rojos

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  4. Jodidamente temeraria, como siempre.

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  5. "¿Te parezco una loca?
    Me conformo con tu opinión sincera."

    Rta: Extremadamente, lo cual captura entera la atencion del lobo...., ya he pasado por este blog mientras buscaba recurrentemente fotos de caperucitas y lobos.. una obsesion como la tuya supongo, algun dia te mostrare lo que escribo si te interesa.. Mientrastanto halago lo tuyo, me gustan mucho tus historias.. loba feroz

    Saludos

    BWolf

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